Detectar el autismo temprano no significa alarmarse al primer signo diferente. Significa observar con atención, confiar en los propios instintos y buscar orientación profesional cuando algo persiste en el tiempo. Esta guía está escrita para acompañarte, no para asustarte.
¿Qué buscamos entre los 12 y 18 meses?
Los primeros marcadores de alerta suelen aparecer antes de los 18 meses. No son señales definitivas, pero sí razones para consultar. Entre ellas, la ausencia de balbuceo social antes del año, la falta de señalar con el dedo índice para mostrar cosas y la ausencia de contacto visual consistente.
Es importante recordar que ninguna de estas señales por sí sola confirma un diagnóstico. El cerebro de los niños es enormemente plástico y diverso. Lo que importa es el patrón, la frecuencia y la persistencia de estas observaciones.
“El diagnóstico precoz no cambia quién es tu hijo. Cambia el acceso a los apoyos que necesita para florecer.”
— Dra. María Elena Rojas, fundadora Centro Ágape
Entre los 18 y 36 meses
En este período el lenguaje debería estar desarrollándose activamente. Señales que pueden indicar necesidad de evaluación incluyen la ausencia de palabras con intención comunicativa a los 18 meses, la pérdida de palabras que el niño ya usaba, y la dificultad para jugar con otros niños de forma espontánea.
Señales que requieren evaluación urgente
Si tu hijo pierde habilidades que ya tenía —palabras, contacto visual, respuesta al nombre— consulta sin esperar. La regresión del desarrollo siempre debe evaluarse.
¿Qué hago si detecto algunas de estas señales?
El primer paso es siempre conversar con el pediatra. Puedes llevar un registro breve de las conductas que observas, con fechas y descripciones concretas. Los videos del día a día en casa son muy valiosos para el profesional que evalúe a tu hijo.
Si el pediatra comparte tu preocupación, pedirá una derivación a neurología pediátrica o a un centro especializado como el nuestro. Si no la comparte pero tú sigues preocupada, tienes todo el derecho de buscar una segunda opinión.
¿Tienes preguntas sobre el desarrollo de tu hijo?
Nuestro equipo puede orientarte sin compromisos. Una conversación a tiempo puede marcar una diferencia importante.
La espera no es siempre la mejor estrategia
Uno de los mitos más arraigados es “hay que esperar, los niños se desarrollan a su ritmo”. Y si bien es cierto que la variabilidad del desarrollo es real y amplia, también lo es que en autismo el tiempo importa. La intervención temprana tiene la evidencia más robusta en cuanto a resultados.
No se trata de etiquetar ni de anticipar diagnósticos. Se trata de no perder ventanas de oportunidad para el desarrollo cerebral que son únicas en los primeros años de vida.









